4 de febrero de 2.012
El sábado comenzó nuestra fugaz visita a Londres, a través de EasyJet, que tiene unos precios realmente asequibles. Eso sí, no puedes llevar más equipaje que el de mano, sino quieres pagar un jugoso suplemento por maleta. Tampoco se te asigna asiento. Lo único que puedes hacer es contratar el SpeedBoarding para entrar de los primeros al avión, pero no vale la pena. Nosotros no lo contratamos y no tuvimos problema en conseguir asiento.
Llegamos al aeropuerto de Gatwick a la hora prevista, y allí mismo cogimos el tren Gatwick Express que nos llevaría a la estación de Victoria en Londres.
Paisajes desde el tren.
Poco menos de media hora de viaje y llegamos a la estación de Victoria.
Tras un paseo de cinco minutos llegamos a nuestro hotel, el Huttons. Pequeñito, pero confortable y muy bien situado.
Imágenes de la habitación.
El cuarto de baño era prefabricado y diminuto, pero así se limpia antes.
Vistas desde la habitación.
Tras instalarnos en el hotel, empezamos la primera de nuestras caminatas. Fuimos por la orilla del Támesis para entrar en contacto con la ciudad.
Este turístico vehículo anfibio, es como el que cogimos en nuestra visita a Seatle.
Pronto nos encontramos a la lejos con la famosa noria de Londres, también llamada London Eye.
Al primer edificio interesante que llegamos, fue al del Parlamento.
Esta es la institución legislativa suprema en el Reino Unido y en los Territorios Británicos de Ultramar.
Se compone de la Cámara de los Lores, y la Cámara de los Comunes.
En el otro extremo del edificio del Parlamento, se encuentra el famoso reloj llamado Big-Ben.
Big Ben es el nombre con que se conoce a la Gran campana de Westminster, la mayor de las campanas que se encuentran en la Torre del Reloj que forman parte del Gran Reloj de Westminster del Palacio de Westminster.
El Big Ben fue construido en el siglo XIX. Se cree que recibe su nombre en honor al primer encargado de la construcción, Benjamin Hall, o quizás para homenajear al boxeador Ben Caunt, muy popular en 1858, año en el que la campana fue fundida.
Al otro lado del puente, se encuentra la Noria, también llamada London Eye, que alcanza los 135 metros de altura.
Es inevitable fotografiarse ante alguna de las típicas cabinas londinenses.
Y los típicos autobuses de dos pisos.
En Downing Street se encuentra la residencia del primer ministro británico.
Tiene verja y mucha vigilancia. No se puede ver nada.
Ante los Royal Horse Guards.
Llegamos a Trafalgar Square.
La Columna de Nelson, en honor al Almirante Nelson, que lideró la Royal Navy británica en la Batalla de Trafalgar.
Un rejoj situado en la plaza lleva la cuenta atrás del tiempo que falta para que empiecen las Olimpiadas de 2.012.
La National Gallery también se encuentra en Trafalgar Square.
El agua de las fuentes estaba medio congelada a causa del frío que hacía esos días.
Otra panorámica de Trafalgar Square con el Big Ben al fondo.
Finalmente llegamos a Piccadilly Circus.
En Carnaby Steert, donde hacían sus compras en los 60 los Beatles o Los Roling Stones.
Tras recorrer Regent Street y Oxford Street, y tras cinco horas de paseo, llegamos de nuevo a la estación de Victoria, donde cenamos en un pub cercano, el Shakespeare.
Un plato de Fish&Chips.
Durante la cena comenzó a nevar.
Tras la cena, nos esperaba un bonito paseo nocturno al hotel bajo la nieve.








Ha sido un viaje que se me ha hecho muy corto, ha pasado volando. Londres para mi es fascinante y como ciudad me encanta. Hemos pasado frío pero es lo que tiene la vida del turista, que no entiende de inclemencias climáticas.
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